La primera emisión del programa «No me la contés», producido en Estudio TDN y patrocinado por la Universidad de San Pablo – T, destacó la relevancia de la prevención del suicidio y la concientización sobre este problema social actual. En el contexto del Mes y Día de la Prevención del Suicidio, la psicóloga Luciana Lara (M.P. 3581) compartió claves relacionadas con la salud mental.
Durante la entrevista, la especialista enfatizó la necesidad de distinguir entre la depresión y el suicidio, subrayando que la prevención debe centrarse en identificar el sufrimiento previo para evitar que las personas consideren que no hay alternativas.
Lara indicó que las manifestaciones de malestar difieren según la etapa de la vida: en la adolescencia, las «conductas de riesgo, consumo de sustancias o el bullying» son comunes, mientras que en la adultez predominan crisis laborales o económicas que dificultan la planificación a largo plazo. En la vejez, el impacto de la jubilación se manifiesta como un «cierre de etapa».
El programa también abordó la depresión y la salud mental, resaltando que, a pesar de las diferencias, «lo más alarmante es el aislamiento y el cambio de hábitos». Lara observó cómo las personas modifican su patrón de sueño y su percepción de lo que antes les generaba felicidad, hasta llegar a «apagarse».
Respecto al repliegue afectivo, Lara subrayó la peligrosidad de la falta de visibilidad del conflicto emocional: «Cuando el aislamiento ocurre de forma progresiva y silenciosa, las personas se alejan de las reuniones sociales y de la familia, lo que puede llevar a crisis silenciosas».
La especialista también destacó la complejidad de los cuadros de depresión severa y la dificultad que enfrentan los pacientes para buscar ayuda de manera espontánea. Reveló que muchas personas en esta situación sienten «vergüenza de pedir ayuda», lo que contribuye a su aislamiento.
Ante esta situación, Lara concluyó que la búsqueda de apoyo profesional rara vez inicia por el propio paciente, sino que frecuentemente es impulsada por un familiar o tutor preocupado. «Es muy poco común recibir a alguien que quiera hacer terapia de forma independiente; generalmente, alguien más lo trae. Por ello, es crucial que las personas cercanas tengan las herramientas necesarias, sobre todo si el paciente no cuenta con un círculo de apoyo», finalizó.




